Saturday, February 26, 2011

Día -5 ... Restaurante chino, tienda china

La noche fue un poco corta, pero no pasa nada. Los tres residentes de mi habitación, incluyéndome a mí, se levantaron todos temprano, alrededor de las 13h y después de 5 horas de sueño. Fuimos a la sala de estar haciendo lo mismo que ayer, no mucho la verdad pero bueno, las chicas son cool y super abstractas asi que otra vez, no pasa nada. De nuevo se volvieron a tomar ketamina y hize bien de negar sus invitación ya que iba a ver a mi novia P' y creo que de todos modos es mejor limitar cualquier adicción a "la noche": el alcohol, los cigarros, la marijuana, las drogas duras, pero también las películas y series de televisión y el sexo, aunque para este último no es cierto que sea adictivo, aunque al final es la más natural y menos perjudicial para la salud de todas las drogas y curiosamente la más vergonzosa.

P' me llamó. Habíamos planeado salir juntos después de casi una semana sin hacerlo. Luego escribió en WhatsApp, una aplicación para smartphones para chatear gratis, que iba a venir. 15 minutos más tarde ya estaba en la puerta de mi edificio mientras que yo aun no estaba pronto por nada y me amenazó de irse ya si no bajaba en seguida. Me puse una chaqueta y cierré la puerta con fuerza exasperado por su actitud impaciente y totalitario y sin siquiera decir adiós a las chicas que se iban a ir. Luego tuve que alcanzarla porque ya había comenzado a irse.

Colera tenaz desde el inicio para ambas partes. 5 minutos más tarde la beso con fuerza y me despido diciendo: creo que debemos tomar un descanso! y empezo a irme, pero la tristeza nos abruma tanto a ambos y vuelvo hacia ella abrazandola. No, no puedo irme, no puedo.

Nos tranquilizamos y decidemos caminar en el Borne hasta acabar en un restaurante de tapas exóticas llamado "Mosquito", donde nos deleitamos con deliciosos ravioles para ella y con una sopa de wonton para mí acompañado de un café vietnamita. Hablamos durante horas.

Salimos a las 21h y no lejos de alli en la misma calle "Carders" simpatizamos con una pareja china, los commerciantes de una tienda de bolsas, después de empezar a comunicarse con ellos en sus lengua materna. Hablo un poco de mandarín con ellos y P' sigue el buen rollo con su encanto natural y irresistible y después de un curso de Kung Fu acelerado dado por el marido las dos chicas intercambian sus teléfonos para poder dar una vuelta juntas el día siguiente! ¿Quién dijo que los chinos eran fríos y distantes?

Acompañé mi amor hasta la Rambla y después de un largo adiós aun demasiado corto volví a casa trabajando de nuevo en mi blog ...

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